La rivalidad femenina es algo que me ha
fascinado desde la adolescencia. Es imposible recordar con exactitud cómo o
cuándo comenzó todo, pero de lo que estoy seguro es de que esa atracción se
desarrolló al mismo tiempo que lo hizo mi gusto por las mujeres. Lo primero que
recuerdo es una extraña sensación al ver enfrentamientos entre féminas —fueron
físicos o no— en películas o series de televisión; una especie de despertar con
tintes de morbo, que aún no comprendía del todo. Esas escenas fueron el
principio, pero no el fin: llegó internet, y la sensación de ser alguien raro
desapareció al comprobar que había más gente con mi misma fascinación. Hombres
—¡y también mujeres!— que disfrutaban con fantasías sobre hembras compitiendo,
luchando. Los relatos firmados por Alegría fueron un agradable descubrimiento:
mi primer acercamiento al mundo de la ficción escrita; luego llegaron muchos
otros, como los maestros Catwriter, Morton y Emery. Con ellos, mi gusto inicial
por las luchas violentas se complementó con otro tipo de duelo: más lento, más
pausado… más sexual. Siempre me gustó escribir, así que empecé a crear mis
propios relatos, a compartirlos y a crecer como escritor. El resultado de años
de pasión están aquí, en mis novelas.
Espero que disfrutes del viaje del mismo modo
que yo lo he hecho durante años. Que nos encontremos en el camino todas las
veces posibles.
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